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A usted probablemente no se le ocurriría pensar en ningún otro conducto de aire acondicionado (obviamente, en sistemas de conductos, no en las instalaciones split tan abundantes en recintos domésticos) que en los clásicos de metal. Pero presentan inconvenientes que se pueden corregir con conductos textiles.
Los estudios científicos muestran que las personas que desempeñan tareas ligeras en estancias con temperatura ambiente en torno a 20°C sienten claras molestias cuando hay corrientes de aire de 0,2 metros por segundo, cosa que a menudo ocurre con los sistemas convencionales de ventilación. Por otro lado, en la industria alimentaria es importante mantener temperaturas estables en cada fase de producción, almacenaje y venta, que pueden verse alteradas por dichas corrientes. Por último, los conductos tradicionales de ventilación y aire acondicionado, hechos de metal, fácilmente caen debajo del punto de rocío, y son susceptibles de crear humedades; esto ocasionalmente tiene efectos nocivos al contaminar el aire con bacterias. La productora de fibras Trevira informa que muchos de estos problemas se pueden atacar con el uso de conductos textiles, que permiten instalar sistemas de ventilación que no funcionan por el principio de impulsión o soplado, sino por el de desplazamiento de aire. En conductos textiles, la superficie total funciona como respiradero. El aire entra a baja velocidad, «inflando el calcetín», y es la presión interior la que expele el aire a través del tejido de forma uniforme y lo libera con suavidad por el entorno. Trevira informa que la firma Airtex GbH, de Kerken, Alemania, que viene trabajando en los sectores de refrigeración, aire aconcidionado y confort desde 1984, introdujo en 2006 el llamado «Airtex System Bioactive», cuya última generación está fabricada en el material Trevira CD Bioactive. El tejido Airtex Bioactive se beneficia de propiedades de resistencia a la llama y antimicrobiana, siendo además antiestático, no absorbente, y resistente a la abrasión tanto en seco como en mojado. Los conductos actúan además como filtro, que retiene las partículas de suciedad y las bacterias. La función antimicrobiana se basa en el empleo de un agente de base de plata embebido en el polímero de la fibra, con efecto antimicrobiano permanente, que no se va ni con el uso ni con el frecuente lavado. El agente activo emerge a la superficie textil, sin migrar al medio ambiente. Los conductos textiles son apropiados en sistemas de ventilación y aire acondicionado destinados a espacios con alta exigencia en términos de higiene, tales como las industrias electrónica y alimentaria, en laboratorios y hospitales, en salas de fabricación, almacenes refrigerados y supermercados, pero también en transporte refrigerado, en bloques de oficinas, hoteles, discotecas y edificios residenciales. Tienen una vida útil de 10 a 12 años. [Artículo publicado en Techno Expres, edición impresa, dentro de TEXTIL EXPRES 177] [Asunto: Indutech (Aplicaciones industriales)]
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